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Bandera a cuadros final para el Flaco Traverso

Bandera a cuadros final para el Flaco Traverso

Despedida a una leyenda.

-«¿Cómo estás Flaco?», pregunta el periodista de Carburando Andrés Perco en Río Cuarto cuando Juan María traverso ingresa a boxes luego de un toque con Ponce de León en una carrera bajo la lluvia.
-«Estoy como para cagarlo bien a trompadas a ese pendejo hijo de puta», es la respuesta sin medias tintas. Camina bajo la lluvia, no se detiene ante la marea de micrófonos. Los cronistas saben que Traverso fuera de carrera es un notón, que algo picante va a decir, no se lo quieren perder. Perco insiste con otra pregunta:
-«¿Vas a hacer la denuncia?». Sin detenerse en la caminata ni mirar a su interlocutor, el piloto responde: «No, lo voy a cagar bien a trompadas, qué carajo me importa la denuncia».
Es cine, dirían los chicos que comentan actualmente en las redes. Y si fuera cine, tiene varios actos, o escenas.

Comprale una campera

La próxima escena es en el circuito El Zonda de San Juan. Final del TC 2000 año 20001. El Pato Juan Manuel Silva se encamina hacia una victoria segura. Segundo viene Traverso. En la última curva el Flaco se juega todo, se le mete por la cuerda, Silva se cierra para doblar y se va de pista. Conclusión: gana Traverso.

Silva se enoja y llora ante la prensa. Dice que esa carrera se la iba a dedicar al padre. Ya en el podio, y sabiendo lo que el Pato había declarado, Traverso lo encara con este diálogo:
– «¿Está jodido tu viejo? ¿Le pasó algo?».
-No, hoy es el cumpleaños, y yo le quería dedicar esta carrera.
-Si es el cumpleaños, regalale una campera, y dejame de hinchar las pelotas a mi».

El Flaco de Ramallo

Brutal, mal hablado y mal humorado. Puteador y fumador empedernido, a punto de tener un cenicero arriba del auto de carrera. Amigo leal de sus amigos. Pudo correr en Fórmula 1 y lo dejó todo por ayudar al padre. Genio y figura. El último gran ídolo del automovilismo argentino. Así fue Juan María Traverso, que falleció este sábado a los 73. Venía atravesando un cáncer de esófago (nada de «una dura enfermedad», es Traverso, no jodamos).

Nació en Ramallo un 28 de diciembre de 1950. Hizo la secundaria en Capital Federal. Ya de chico le tiraban los autos de carrera. A través de unos amigos consiguió un Ford A donde empezó a competir en las zonales. Su padre no se lo perdonó, no comprendía esa pasión por el automovilisimo. Era un hombre de campo, con otra crianza. Entonces lo echó de la casa.

El cañón

Previo a eso, Traverso, que siempre fue como se lo conoció, con unos amigos hizo funcionar un cañón de la Vuelta de Obligado que había en la plaza de Ramallo. Los jóvenes que lo acompañaban creyeron que la bala caería en el río. Fallaron, el cañonazo pegó en la Municipalidad. Los metieron presos a todos.

El Flaco (siempre fue flaco, aunque más de grande la corpulencia hacía que el apodo pareciese mal puesto), se fue otra vez a Capital Federal, y trabajó de remisero. Allí por ejemplo, llevó a Mirtha Legrand durante un año. Volvió a Ramallo y empezó a correr activamente.

Debutó con el Torino Liebre de Mario García, su amigo de Ramallo, que le cedió el auto directamente. Esa carrera la ganó Copello, su ídolo de la infancia. Dijo alguna vez que estaba más contento porque había ganado Copello que porque él mismo había debutado en el TC. Tiempo después pasó a ser piloto oficial Ford, ocupando el lugar que dejara Nassif Estéfano (único piloto campeón post mortem del TC).

En Europa, y casi en Fórmula 1

Ganó los campeonatos de TC del 77 y 78, siempre en el Ford Motosport. Al año siguente la marca se retiró de la categoría. Traverso entonces probó suerte en Europa. Y le fue muy bien. Comenzó corriendo en Fórmula 2. Dijo tiempo después que ese fue un error, la categoría andaba casi tan fuerte como la Fórmula 1. Tendría que haber empezado en Fórmula 3, para ir tomándole la mano, ya que nunca se había subido a un monoposto.

No ganó ninguna carrera, pero dejó una buena imagen. Bernie Ecclecstone, propietario de la escudería Brahbam, y que ya pesaba fuerte en la máxima categoría del automovilisimo, se fijó en él y le ofreció un contrato. Le dijo de correr algunas carreras en una escudería menor, y cuando Niki Lauda dejase el Brahbam porque se le vencía el contrato, se subiría a ese auto suyo (Lauda y la marca eran campeones del mundo).

Pero algo pasó. El padre de Juan María, el mismo que lo había hechado de la casa por ser piloto, pero que también tenía todas las fotos y recortes de su hijo corriendo carreras, se encontraba en graves problemas económicos. En Argentina había crisis (chocolate por la noticia), Traverso padre estaba a punto de perder los campos, todo lo que tenía. El Flaco no dudó un instante, y se volvió a Argentina. Ecclestone le dijo que le mantenía el contrato por un año. Al final tardaron seis años en recuperarse, y la chance de la Fórmula 1 pasó de largo. Ese mismo auto al que se iba a subir Traverso, terminó siendo ocupado por Ricardo Zunino, otro argentino, por algunas carreras.

TC 2000

Se incorporó a la reciente nacida categoría Turismo Competición 2000, a bordo de un Ford Taunus. Y luego pasó al equipo oficial Renault, con la mítica Cupé Fuego. En el TC 2000 haría historia grande, ganando siete campeonatos. Con la preparación de Oreste Berta, en el equipo de Ernesto Akel, de José Miguel Herceg. En todos brilló.

En el TC 2000 tuvo una hisórica rivalidad con Guillermo Maldonado y el recordado VW 1500 multicolor. Duelos tremendos con Osvaldo «Cocho» López, Silvio Oltra, Tito Bessone y muchos más. Participó también del recordado Campeonato Argentino de Pilotos,una monomarca de autos Datsun, y luego Nissan. Corrió en Rally, ganándole una carrera en Córdoba nada menos que a Gabriel Raies, un especialista en la materia. Ganó el Desafío de los Valientes que organizaba Fiat Sevel, a bordo de un Duna. Corrió en el Turismo Nacional. En todo lo que corrió, ganó. Con cualquier auto, con cualquier marca.

La épica

Pero siguendo con el cine, sin dudas aquí viene la escena más esperada. General Roca, 3 de abril de 1988. Corre el TC 2000. Carrera final, como siempre, va ganando Traverso. En una misma maniobra pasó a Silvio Oltra, y a Carlos Crocco que venía rezagado. Así se hizo de la punta. Últimas vueltas, y se produce el siguiente diálogo entre Juan María y Alberto «Cachi» Scarazzini, director deportivo del Berta Motorsport:

-«Tengo una pérdida de aceite sobre los escapes, voy a seguir hasta que se la banque».
– «Ok»

Cambio y fuera. Lo que sigue sí o sí en algún momento algún director de cine lo tendrá que plasmar en una película. Sería un crimen que no se hiciese.

Traverso, conocedor de mecánica, es consciente que la pérdida es de aceite y no de combustible. Por eso decide seguir. Los escapes están al rojo vivo, entonces ante cada acelerada, empieza a aparecer humo, mucho humo. En principio fuera, pero no tarda en entrar al habitáculo. El piloto se saca el cinturón de seguridad, decide jugársela entera. El humo se convierte en fuego, y además, el auto se está quedando sin aceite, el motor puede explotar en cualquier momento. Traverso sigue, relojea la ubicación de los Bomberos. Piensa que si el auto es tomado por el fuego, se tira a la banquina y se larga directamente, por eso se desabrocha los cinturones y traba la puerta.

Oltra que viene detrás, no ve nada por el aceite que derrama el auto del Flaco. Intenta varias veces pasarlo, pero Traverso barre la pista, al tiempo que acelera sabiendo que le queda muy poco tiempo. Juan María tampo ve, porque el habitáculo se llenó de humo. Abre la ventanilla de la Cupé Fuego y casi adivina el trazado de la pista. Ya casi no queda aceite, el auto pierde potencia. El fuego es cada vez mayor, últimos metros de carrera.

Bandera a cuadros, Traverso gana, y detiene el auto rápidamente, el motor, efectivamente explota por falta de aciete en ese mismo momento. Oltra viene a centímetros y queda segundo. El resto de los pilotos no puede terminar la carrera porque el público directamente invade la pista. El relator de ATC grita como si fuera un gol en la Final de un Mundial. Milagro, hazaña, increíble, monumental, espectacular. Épico.

Traverso en llamas, gana en General Roca

Anécdotas

Son miles las anécdotas del Flaco. También salió segundo en una carrera con un auto en tres ruedas. O cuando en un Rally vio algo metálico que brillaba a lo lejos, y pensó que era un cartel indicador. Cuando se acercó vio que era una casilla rodante, un tipo que no tenía idea que en ese lugar se corría una carrera. A 240 kilómetros por hora, puso dos ruedas en la banquina, y lo pasó.

Dos veces intentaron robarle, y también fueron épicas. En una de ellas, lo esperaron, lo encañonaron, se le subieron a la camioneta y lo llevaron secuestrado. En el camino, Traverso le indicó paradójicamente a los ladrones que vayan más despacio porque se iban a matar. Ahí es cuando uno de ellos le dijo lo siguente:

-Tranquilo Cocho, yo manejo bien.
-¿Cómo me dijiste?».
-¿Vos no sos Cocho López?
-Estás en pedo, yo soy Traverso, estás a nada de que te cague a trompadas

Otra vez, también estaba en la camioneta. Y ve que un vehículo se le pone detrás. Intenta empujarlo. Traverso contaba tiempo después: «Me quisieron robar con la única arma con la que yo puedo defenderme, con un auto. Puse marcha atrás, lo llevé durante 50 metros, y me fui a la mierda».

Traverso vs. Di Palma

Un duelo particular fue con la familia Di Palma. Rivales acérrimos y muy amigos, el Flaco y Luis Rubén Di Palma fueron dos grandes ídolos del automovilismo argentino. Hubo siempre un respeto mutuo entre uno y otro. Pero no ocurrió lo mismo con Marcos, uno de los hijos del «Loco». Tuvieron grandes enfrentamientos en pista, y fuera de ella. Se dijeron de todo, Marcos tampoco se quedaba callado. El Flaco decía que no sabía manejar, Di Palma decía que no era buena persona. Ese duelo lo tuvieron durante años, pero le fueron bajando el tono. Traverso dijo que se enteró que Marquitos donaba el pelo para niños con cáncer, y a partir de ahí dejó de lado la rivalidad y empezaron a tratarse.

TC

Traverso tiene seis campeonatos en Turismo de Carretera. Los dos ya nombrados en los 70, y los cuatro logrados en los 90, tal vez los más recordados. Con el auto violeta de Oca, producto de su amistad con Alfredo Yabrán. Amistad que el Flaco nunca ocultó, aún cuando Yabrán era el hombre más buscado de la Argentina tras el crimen de José Luis Cabezas.

En el equipo de Canapino, con Jorge Pedersoli como motorista, en el equipo de Urtubey, o de Cristian Ávila. Con Chevrolet y con Ford. Siempre ganó, siempre fue protagonista. Cuando la ACTC estableció el sistema de lastre para los tres primeros de cada carrera, Traverso burló el reglamento y empezó a salir cuarto, dejándose incluso pasar en las últimas vueltas.

Siempre fue tirante la relación del Flaco con los dirigentes. Era un enorme piloto, fundamental para la categoría, porque ganaba y llevaba muchísima gente que lo iba a ver sólo a él. Pero su discurso era incómodo. No se guardaba nada a la hora de la crítica, y eso molestaba en los dirigentes.

En Tres Arroyos

Ganó en ruta, en semi permanentes, en autódromos, en todos lados. Ganó tres campeonatos de Top Race. En esa categoría fue que corrió en Tres Arroyos, en las dos carreras que se organizaron entre 1998 y 1999 en el Segundo Taraborelli del Moto Club.

En la primera oportunidad que la categoría visitó Tres Arroyos, Traverso fue segundo en la primera carrera (se corrían dos por fecha), detrás del local Edgardo Raúl Lavari. Al año siguiente, el Flaco hizo una demostración espectacular. Porque largó segundo, al lado de Diego Aventín, en la primera curva se tocó con Catalán Magni que le ganó la posición. Y en tan sólo un par de vueltas, y en un circuito muy difícil para el sobrepaso como el de Tres Arroyos, se hizo de la punta.

Traverso gana en Tres Arroyos, en 1999, Top Race, primera carrera.

Bajo lluvia

La segunda carrera fue monumental. Fue con lluvia. Picó en punta Gianni Deambrosi, y en la primera vuelta el Flaco ya estaba quinto (se largaba en orden invertido a la llegada entre los que habían completado la totalidad de vueltas). Tras un par de ingresos del auto de seguridad, y con una lluvia cada vez más torrencial, Traverso llegó a la segunda colocación detrás de Fabián Hermoso. Para la vuelta 20, en la salida de la curva de abajo el Flaco volvió a hacerse de la punta.

A tres vueltas del final, el «Gurí» Omar Martínez lo pasó en la curva de arriba. Pero una vuelta después, Martínez se pasó en el frenaje también en la curva alta de la Loma de Campano, bloqueó, el piso mojado no lo perdonó y Traverso volvió a hacerse de la punta faltando una vuelta, y volvió a ver la bandera a cuadros. Otra demostración de jerarquía memorable. La RCC estuvo presente en esa carrera, y pudo dialogar con el Flaco.

Segunda carrera de la misma fecha, en el Moto Club. Traverso gana bajo lluvia, partiendo de la sexta fila.

Juan María Traverso marcó un antes y un después en el automovilismo. Es un lugar común, pero en este caso es cierto, no habrá otro igual. Vehemente, a veces prepotente, arrogante y soberbio. Imposible de ganarle, competitivo en todo. Con un carácter difícil, muy exigente con su equipo, sabiéndose el mejor. Dueño de una épica inigualable. Son muchos los que dejaron de ver carreras tras su retiro en 2005. Igual que Menotti hace una semana, otro Flaco histórico que se va. Como pasó con el ex DT, que murió mientras se desarrollaba la Final del fútbol argentino, Traverso falleció mientras clasificaba el TC. No podía ser de otra manera. Bandera a cuadros y vuelta de honor final para el Flaco de Ramallo, porque esta carrera, su carrera, lógico, también la ganó Traverso.

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