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Bomberos de Claromecó cumple 50 años

Bomberos de Claromecó cumple 50 años

Medio siglo de vida para la institución más respetada y admirada.

Si hay una institución respetada en el mundo entero, es Bomberos Voluntarios. Gente que lo arriesga todo sin pedir nada a cambio. Personas que se brindan a la comunidad de manera total y completa. Suena la sirena y el bombero corre hacia el Cuartel, sin saber qué es lo que pasa, a dónde irá, cuánto tardará en volver, y aún sabiendo que llegado el caso extremo, también existe la posibilidad incluso de no regresar.

Claramente, no es para cualquiera. Por eso la preparación es exhaustiva, hoy en día, es una carrera terciaria. El bombero es un técnico en seguridad, mucho más que alguien capaz de apagar un fuego. Y si a alguno se le ocurriera ingresar en la institución buscando algún beneficio personal, una obra social por ejemplo, así como llegó, al poco tiempo se terminará yendo. No lo soportará. Sin la vocación no hay chance de ser bombero voluntario. Son muchas más las dificultades que los beneficios. El sacrificio es muy grande, y también requiere de una familia que entienda y que acompañe.

Porque el bombero lo es siempre. Puede estar en medio de una fiesta o reunión familiar, en un acto, en su trabajo, disfrutando el tiempo libre o realizando cualquier otra actividad. Pero suena la sirena y se terminó todo. A correr al Cuartel. Eso queda claro. No hay opción, pero tampoco es un peso. Siempre que suene la sirena, el bombero irá. Y si está en otra ciudad, también irá al Cuartel, a visitarlo, a conocer, a charlar con aquellos que seguramente lo entenderán como ningún otro.

Además, el bombero debe mantener una conducta social. No puede ser uno con el uniforme, y otro distinto sin él. Debe comportarse correctamente ante sus vecinos, ante su comunidad. ¿Quién no soñó de chico ser bombero? Pero no todos lo logran, no todos pueden, no todos tienen ese espíritu y esa vocación. Por todo y eso, y por mucho más, evidentemente ser bombero, no es para cualquiera.

50 años

El año 1970 fue clave para Claromecó. Con la llegada de la ruta de asfalto, la localidad vivió un momento de crecimiento y expansión inédito hasta ese momento. Se terminaba el largo peregrinaje por el camino de tierra para llegar a la playa. Y sobre todo, dejaba de ser exclusivo para aquellos que tuviesen los medios para llegar. Claromecó empezaba a ser accesible para todos, especialmente para la clase media. Lógicamente, comenzó un boom en la construcción. Un fenómeno similar se dio en la etapa post corralito, y se está dando ahora, en pandemia. Un crecimiento impresionante, con una enorme cantidad de obras en construcción.

Pero ese impulso tan grande, requiere de otra logística, de otra planificación. Suele suceder en los pueblos costeros, que la expansión no es progresiva, sino todo lo contrario, se produce vertiginosamente. Y eso requiere de una rápida acción, para brindar servicios que hasta ese momento no existían.

Eso fue lo que sucedió en Claromeco en la década del 70. Se tornó imperioso contar con un cuartel de bomberos, ante el crecimiento que había evidenciado la localidad. Por eso, un grupo de entusiastas vecinos, comenzó a gestionar la posibilidad de la llegada de un Cuartel de Bomberos.

El 3 de diciembre de 1971 se fundaba así el Destacamento Claromecó, dependiente de Bomberos Voluntarios de Tres Arroyos. El jefe fue Otto Haedo, responsable del Cuartel de la ciudad cabecera, y quedó a cargo del Destacamento en nuestra localidad, el señor Floreal Garza.

Llegó el primer autobomba, un camión adaptado para tales fines, modelo 1941. Fue apodado como «El Chancho». Y el primer Cuerpo Activo, formado por vecinos con ese mismo temple y espíritu solidario al que se hacía referencia anteriormente. Ellos fueron Héctor Cufré, Albino Padín, Luis Ávila, Juan Carlos Nielsen, Rodolfo Nielsen, Juan Rothelisberger, José Villalba e Ismael Lamberti.

La entidad fue creciendo y progresando. En 1976 asumió como jefe del Destacamento Ismael Lamberti. En el 78 lo hizo Miguel Llanos. Lo sucedió José Piovacari en 1982. José Adolfo Souto asumió la jefatura en 1991. Llegaron más vehículos y equipamiento para los servidores públicos. La Baqueano (Móvil 1), y el autobomba Mercedes Benz (Móvil 3), hoy reconvertido en Unidad Forestal. La entidad contó también con una ambulancia.

Autonomía

También un 3 de diciembre, pero de 1999, Bomberos Voluntarios de Claromecó lograba la autonomía. Pasaba a dejar de depender de Tres Arroyos. Se formaba entonces la primera Comisión Directiva de la entidad, presidida por el creador de esta emisora, Crisanto «Tito» Martínez. Un paso fundamental para el crecimiento de la institución, a su vez lógico, teniendo en cuenta que Claromecó ya lo necesitaba. José Souto era el jefe del Destacamento, que pasó a ser Cuartel.

En 2001 asumió nuevamente la jefatura José Piovacari por un breve lapso. Breve pero histórico, porque bajo su mandato se produjo el gran incendio de Año Nuevo en la Estación Forestal. Una pesadilla que duró 5 días, que convocó a bomberos de toda la región y parte de la provincia. Sobre ese mismo año asumió como jefe Víctor Lamberti.

Con el nuevo milenio comenzó la profesionalización de la carrera de bombero. Los cursos se hicieron intensivos, se diversificó la actividad. Se fueron sucediendo las comisiones directivas, y el Cuartel empezó a crecer en concordancia también con la localidad. Llegaron los primeros autobombas importados de Europa, la indumentaria también cambió.

Todo evolucionó. Bomberos empezó con su tradicional rifa anual, de gran aceptación en el público, pasaron presidentes de comisión directiva como Rubén Ciley, Marcelo Verkuyl, Hugo Díaz, Walter Rens, Mario Gauna, Hugo Guillamón, y actualmente Rosana Tomalino.

La actualidad

Llegaron más unidades importadas desde Europa, camionetas, cuatriciclo, un auto. En definitiva, el Cuartel ha crecido mucho. Tras el retiro de Víctor Lamberti asumió como Jefe Adrián Souto, y posteriormente el actual jefe Roberto Bancur. A ellos se suman todos quienes pasaron y están actualmente en la Comisión, y todos los integrantes del Cuerpo Activo actuales y reservistas. Y aquellos que ya no están en este mundo.

Siempre al servicio de la comunidad, logrando una merecida admiración, Bomberos Voluntarios de Claromecó hoy llega a su Cincuentenario. Cinco décadas de entrega completa por el prójimo. 50 años demostrando que Querer Es Poder.

¡Felicidades Bomberos Voluntarios de Claromecó!

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