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El orgullo isleño en tiempos de Coronavirus

El orgullo isleño en tiempos de Coronavirus

Está claro que el Gobierno Nacional está tomando muchísimas medidas para poder frenar al Coronavirus. Esta pandemia ya está dejando altas cifras de infectados y muertos en gran parte de nuestro territorio. Estas medidas, también tocan el tema Malvinas.

La semana pasada, desde Cancilleria se emitió un comunicado en el que se ponían a disposición del Reino Unido para colaborar con los habitantes de las islas, donde ya habría un primer caso de Coronavirus . Este comunicado fue inesperado, ya que va en contra de las políticas distantes a los isleños en el proceso de reclamo por la soberanía del archipiélago.

Sin Embargo, desde las Islas Malvinas rechazaron rotundamente la ayuda del continente, respondiendo que en caso de necesitarla, se la pedirían a Gran Bretaña.

Esta pandemia nos está haciendo replantear a todos un montón de cosas en nuestros hogares, en nuestro países y en el mundo. Nos está ayudando a dejar atrás los errores, los fanatismos y las grietas que muchas veces no nos dejan avanzar. Vemos como médicos cubanos ayudan a países que históricamente los perjudicaron. O como se reúnen políticos de diferentes banderas y líderes de diferentes religiones uniendo sus ideologías con un fin humanitario.

Pero con las Islas estamos frente a una excepción. Por sus sentimientos anti-argentinos, prefieren mantener su orgullo y rechazar esta ayuda del gobierno argentino. Recordemos, que enviar un test de Covid-19 a Gran Bretaña puede tardar hasta una semana. En cambio, enviarlo al continente se podrían hacer en un mismo día. Incluso, de acuerdo al ofrecimiento de Cancillería, se podrían hacer hasta vuelos de urgencia desde las islas a hospitales del continente.

En aspectos mínimos, este orgullo lo noté durante toda mi estadía en las islas. Prefieren tener solo frutas congeladas a traerlas frescas desde el continente, o a esperar durante semanas repuestos de Europa antes de traerlos desde América.

Sin embargo, con 17 años no puedo comprender como este orgullo no se pierde frente a una emergencia sanitaria como la que estamos viviendo.¿Tanto es el odio que nos tienen que prefieren poner en riesgo a la isla antes que recibir rápidos diagnósticos?

«De Claromecó a Malvinas» nos dejó muchísimas enseñanzas. Nos dimos cuenta que todas las comunidades tienen cosas en común que permiten acercamientos. Todos los obsequios de Claromecó fueron recibidos de una manera súper amable ¿Será que rechazaron el ofrecimiento argentino por venir desde cancillería? ¿Qué hubiese pasado si la ayuda hubiese llegado desde un hospital o desde la Cruz Roja antes que desde el gobierno? ¿Deberíamos insistir o se trata de egos mutuos?

El mundo está atravesando un momento crítico, del cual solo se va a salir entre todos. Es momento de ayudar desde el corazón y recibir esa ayuda sin falsos orgullos y resentimientos.

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