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Falleció Carlos Caballero | El Pochoclero

Falleció Carlos Caballero | El Pochoclero

Si estuviste en Claromecó en verano en los últimos 25 años seguro lo viste, seguro lo escuchaste. Un buggy armado de manera muy ingeniosa, con una pochoclera a bordo, que permite ir fabricando el producto en vivo y en directo, y a su vez desplazarse por toda la playa. Y claro, el infaltable sonido de «Para Elisa», marca registrada de uno de los personajes más emblemáticos de Claromecó, que en los úlitmos días nos dejó.

A los 62 años, y producto de una cruenta enfermedad, falleció Carlos Rubén Darío Caballero, al que pocos conocieron con ese nombre y apellido en Claromecó. Carlos fue, es y será por siempre El Pochoclero, así, con mayúscula.

Fue en el año 92 cuando decidió dejar su Rosario natal para probar suerte en Claromecó. Llegó con Claudia, que en ese momento era su esposa, y con su pequeña hija Daiana. Más adelante llegaría Belén, y mucho más acá en el tiempo Carlitos. Vender pochoclo en la costa atlántica es algo que se hizo siempre, un clásico. Pero Carlos tuvo la idea de hacerlo móvil, de poder recorrer la playa y a su vez fabricar un producto que debe consumirse recién echo, esa es la clave. Sus conocimientos de mecánica, tarea a la que se dedicaba fuera de temporada, le permitieron incorporar la máquina de hacer pororó en el mismo automóvil. Y no fue uno, fueron dos. Aquí uno de los misterios resueltos. Nunca fue UN pochcolero, siempre fueron DOS. Carlos hacia la zona de los saltos de piedra, y Claudia desde Dunamar en adelante. Así lo fue hasta este último verano, ya que si bien estaban separados como matrimonio, Carlos y Claudia seguían trabajando juntos, ya con la ayuda de sus hijas grandes.

Y algo más, que siempre caracterizó al Pochcolero. Su identificación con la RCC. Siempre, absolutamente siempre, llevaba o un banderín o una bandera de la radio, o directamente la remera de la 97.9. En sus largas recorridas por la playa escuchaba prácticamente toda la programación, era un gran amigo de esta emisora.

Generaciones de chicos pudieron saborear el pochoclo recién hecho mojándose los pies en el mar, un privilegio de pocos. Y la garrapiñada siempre presente para acompañar. Y terminada la extensa jornada laborarl playera, era hora de ir al puesto de la Plaza Luis Piedra Buena, donde la actividad continuaba para la familia Caballero. Actividad que por cierto, continuará.

Y la musiquita. Esa musiquita tan característica, que puede oirse desde lejos, es la gran noticia que el Pochoclero se acerca, que la tarde playera cambia, porque es hora de disfrutar ese pochoclo recién hecho, que a la orilla del mar siempre es mucho más rico. A Carlos lo conocía todo el mundo, los chicos y los grandes. Sabían que muchas veces te cobraba uno y te regalaba otro, que nunca dejaba a ningún niño deseando. Esa misma musiquita que a algunos sacaba de quicio. En su momento hubo quienes pretendieron prohibir ese sonido. Pero no lo lograron, porque es uno de los sonidos característicos de Claromecó, un ruidito que no puede faltar.

Extrañaremos a Carlos Caballero. Seguramente el emprendimiento continuará, pero sin su presencia, y eso es mucho decir. Un cariño y abrazo muy grande desde Radio Comunidad Claromecó a su familia. A sus hermanas y amigos de Rosario. Cada vez que escuchemos Para Elisa de Beethoven, la mente nos transportará a la playa de Claromecó, y nos acordaremos de Carlos, de esa persona que hizo felices a tantos niños, que no es poca cosa. Cada vez que ese sonido llegue a nuestros oídos, diremos: El Pochoclero.

4 respuestas

  1. Era por Junio del 2009 cuando trabajando como apuntador en el Puerto de Rosario conozco a Carlitos, el manejaba un camión semi remolque, las horas que hemos pasado tomando mates y charlando de tantas cosas, un día me escucho diciendo que quería llevar a mis hijos al mar, que yo lo conocía pero mis hijos no, pero que tanta gente amontonada no me gustaba, y fue ahí cuando se les iluminaron los ojos y me dijo ¨vos tenes que ir a CLAROMECO, si así, con mayúsculas, porque él lo dijo con mayúsculas.
    De ahí en más en cada encuentro le sacaba, va, El me regalaba infinidades de descripciones sobre la localidad balnearia, llego noviembre y me dijo: – bueno hoy es mi último viaje del año, me voy…. ¿a dónde te vas Carlitos?? Me voy a trabajar de POCHOCLERO a Claromeco, en los últimos años estaba una temporada acá en Rosario y todo el verano en Claromeco, desde el verano del 2010 no dejamos de ir, hasta dos veces en la temporada. Pudimos comprobar todo lo que él me había contado, desde ya, cada verano eran infaltables sus Pororó como les decimos los Rosarinos, escuchar su música era momento para comerlos mientras esperábamos que el sol se ponga en el mar y así comenzar la retirada, cuantos recuerdos lindos, como chapeaba que el POCHOCLERO era mi Amigo…TE VAMOS A EXTRAÑAR CARLITOS, no solo porque eras unos de los Personajes característicos de Claro…si no por que fuiste y SOS una Muy Buena Persona, y eso es un privilegio que muy poquitos gozan…Buen viaje Carlitos…

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