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Gustavo Saint Martín habló sobre los incidentes en la cancha: «no dejaremos pasar más a nadie»

Gustavo Saint Martín habló sobre los incidentes en la cancha: «no dejaremos pasar más a nadie»

El presidente del Recreativo Claromecó afirmó que a partir de ahora la institución no permitirá que un sector de la parcialidad visitante ingrese sin pagar. «Si entran de prepo, le diremos a la policía que suspenda el partido».

El domingo, por la tercera fecha del Torneo de Primera División de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol se enfrentaban Claromecó y Huracán. Lo que a priori se esperaba como una fiesta, terminó de la peor manera, con serios incidentes, que incluso podrían haber sido más graves.

Cuesta entender cuál fue el factor desencadenante. Todo hace suponer que la suspensión del partido en el entretiempo por lesión del árbitro principal fue el hecho que motivó la violencia. No queda claro, porque empezó de la nada.

El partido

Se jugaron únicamente 45 minutos. Claromecó iba ganando, con un gol a los 32 minutos de Nicolás Alcodoy, tras centro de Fantino Peralta. La inexorable «ley del ex», (hasta el ascenso de Claromecó, Alcodoy jugó en Huracán). El partido se desarrollaba de manera totalmente normal, con un Huracán que comenzó mostrando mucha movilidad, con jugadores de jerarquía como Ciccioli, Barroca, Armesto, Oliver, y demás. Mucha movilidad y peligro constante, un equipo que juega con un sólo punta como Armesto, pero que ataca permanentemente por los costados.

Claromecó se plantó con línea de tres en el fondo, con Sosa y Wehrahnne como stoppers, y Saint Martín de líbero. Roppel y Bastías eran laterales volantes. Es decir, el Tata Fernández puso un equipo similar a lo que planteó Leo Gómez, técnico de Huracán. Claromecó logró contener bien los embates de Huracán en los primeros 15 minutos, y luego se animó a salir y a jugar. La clave era atacar por izquierda, lo indicó el Tata en un par de oportunidades, y así fue el gol. Desborde de Fantino Peralta por dicho sector, centro, y la cabeza de Alcodoy decretó la apertura del marcador.

Huracán no se quedó quieto, y siguió apostando por la velocidad, y la transisión rápida. Recuperación y contra veloz. Luis Wehrahnne tuvo una destacada actuación conteniendo a Oliver. Sobre el final de la etapa se lesionó, y estaba a punto de ser reemplazado por Montero.

Lesión del árbitro

A los 15 minutos del primer tiempo el árbitro bahiense Gabriel Espinoza solicitó asistencia al banco de Claromecó, acusando un problema en la rodilla. De ahí en adelante se lo vio correr con una clara molestia. Tras finalizar los primeros 45 minutos, convocó en su vestuario a los técnicos, Omar Fernández y Leonardo Gómez. Les indicó que no podría seguir con el partido, y que ninguno de los jueces de línea designados estaban capacitados para suplantarlo, puesto que nunca habían dirigido Primera, sólo Tercera División.

Tras algunas deliberaciones, de la que también participaron los capitanes de los equipos, el partido se dio por suspendido. Tanto Claromecó como Huracán volvieron al terreno de juego para saludar a sus parcialidades, y el encuentro finalizó.

Violencia

Es ahí donde desde la parcialidad visitante se empezó a observar un clima hostil. Comenzaron a arrojar tachos de basura hacia la cancha, y bombas de estruendo. Uno de los sujetos intentó pasar el pulmón que hay sobre el sector visitante, para pasar al local. También arrojaron proyectiles. Los hinchas locales que se encontraban en ese sector (que da a la Avenida 27), procedieron a retirarse del lugar.

La policía fue varias veces a intentar calmarlos, pero parecía que esto los hacía enardecer aún más. Hasta que decidieron salir de la cancha, tomar por Avenida 26, y dirigirse hacia el portón de la parcialidad local, el principal. Allí empezaron a volar palos, piedras, ladrillos, de todo. Se produjeron enfrentamientos, entre gente que estaba saliendo de la cancha y los violentos que intentaban ingresar por la fuerza. La policía no podía contenerlos, también le pegaron a efectivos policiales, incluso femeninos.

La gente cerró el portón y se quedó para contener, eran muchos quienes pretendían entrar y ejercían fuerza. Dos jugadores de Huracán se pararon en el techo del vestuario, que da a la 26. Intentaron calmarlos, pero les arrojaban piedras a ellos mismos, a sus propios jugadores. También subió el capitán local Yoel Sosa. La mayoría de los chicos de Huracán corrieron raudamente a subirse al micro que los transportaba. Pero algunos quedaron en el sector del vestuario. No se animaban a salir, por miedo a sus propios hinchas. Debieron ser ayudados por la directiva de Claromecó, y prácticamente huir por los alambrados que dan a la Terminal.

La palabra de Saint Martín

Convocado por la RCC, el lunes por la tarde Gustavo Saint Martín, presidente del Recreativo Claromecó indicó en principio que «hoy estuve hablando en la Comisaría. Dependemos mucho del informe que se pase, no tenemos muchas novedades. La Liga se reúne el martes, y el jueves se reúne el Tribunal de Penas. Los dirigentes se Huracán se comunicaron y me dijeron que se hacen cargo de todo lo que se hubiese dañado o roto. La realidad es que los daños no fueron tan grandes, el daño grande fue el momento que pasamos todos, lo más difícil».

Relató que su preocupación era que «había chicos, familia, nunca me había pasado esto, nunca lo había visto. Nadie sabe bien qué fue lo que pasó, cuál fue la razón de la locura. Decían que los chicos les habían robado un bombo y un redoblante, y nunca hubo contacto entre las hinchadas. No había forma. Fue todo tan loco, rápido e ilógico que no le encontramos explicación. No hubo rivalidad dentro de la cancha, el partido fue con normalidad».

Sobre la suspensión del partido comentó que «fue ajeno a los dos equipos, por la lesión del árbitro. El error nuestro fue haber dejado salir a la gente. A partir de ahora por protocolo vamos a esperar a que se retire la parcialidad visitante y luego dejar salir a la local. La realidad es que no estábamos acostumbrados a este tipo de cosas, nunca nos había pasado. Tampoco se puede prever».

No dejo pasar más a nadie

Saint Martín dejó que en claro que no toda la parcialidad de Huracán se comportó violentamente. Sostuvo que «son unos 50 hinchas que vinieron en el micro. Dijeron que iban a pagar algunas entradas, creo que pagaron unas 10. No sé cómo será esto, dicen que no pagan en ninguna cancha. Será una costumbre o lo que sea, pero yo no dejo pasar más a nadie. Me arrepiento porque en el momento uno no sabe cómo reaccionar. Pero vamos a tener que negarle la entrada al que no pague. Porque nosotros le cobramos a todo el mundo en Claromecó, y hay gente que le cuesta mucho ganar ese dinero».

Reiteró que «la decisión es no dejar pasar más a nadie. Si entran de prepo, le diremos a la policía que suspenda el partido por falta de garantías, y se suspenderá, uno, dos, tres, cinco partidos, hasta que lo entiendan. Tenemos que ponernos firmes. No puede ser que por 40 inadaptados tengamos que pagar todos. Nosotros tenemos gente que va a la cancha haciendo mucho sacrificio, nosotros sabemos a quienes les cuesta, y se lo cobramos igual porque lo necesitamos».

En la continuidad del relato expresó el presidente que «la gente de la puerta nos decía que vinieron y dijeron que en Primera es así, que la barra no paga entrada. Que le digamos a los chicos de nuestra barra. ¿Qué barra? Debe ser una costumbre, que nosotros desconocemos. Fue una tristeza porque esperábamos una fiesta, volver a recibir a Huracán acá. Estábamos bien, con un partido bárbaro, jugando de igual a igual, no fuimos inferiores, estábamos compitiendo, después podemos ganar o perder. Lo del árbitro es algo que puede pasar, fue un imprevisto. Pero esto empaña todo porque vivimos un momento feo, había mujeres, chicos, y esta gente estaba completamente sacada».

Hubo hasta policías golpeados

Saint Martín habló de las posibles sanciones. Indicó que «no sé la sanción que van a aplicar. Seguramente va a ser dura. Hubo hasta policías golpeados. Yo hoy hablé con el comisario (Leonardo Ríos), que siempre se ha portado excelente con nosotros, me dijo que tenemos que mejorar la parte del pulmón que divide a las hinchadas. En la casa que va a ser la de Juan (Beltrán, el utilero, que también cumplirá las funciones de canchero), vamos a tener que cerrar con alambre y modificar ahí. Y vamos a mantener cerrado el portón, y colocaremos un portón en la parte visitante. Y que la gente local no salga hasta tanto no se retire el visitante«.

En cuanto al partido, y los 45 minutos que restan jugarse también expresó que «vamos a esperar a ver qué dice la Liga, no depende de nosotros. Cuándo se podrá jugar y de qué forma, lo normal sería que se completen los 45 minutos restantes. Estamos con esa incertidumbre. Habrá que ver en qué fecha se puede jugar».

Le lesión del árbitro principal impidió el desarrollo del segundo tiempo. En cuanto a esto, dijo Gustavo que «debería ser una obligación que vayan cuatro árbitros. La Liga tiene un déficit muy grande, por eso trae árbitros de Bahía, con la cantidad de árbitros que hay no pueden completar todos los partidos. Acá han venido cuatro árbitros en partidos importantes, en los partidos contra Agrario, por ejemplo (cuando ambos clubes peleaban el ascenso en 2022). Ahora es un gasto importante para nosotros, tenemos que volver a traer a todos los chicos de Tandil, por ejemplo».

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