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La laguna escondida de Claromecó

laguna escondida

Porque a veces debemos buscar, o escarbar, para encontrar tesoros: una laguna de agua dulce, con juncos, rodeada de un paisaje lunar, al reparo del viento marino, y donde se suelen ver flamencos rosados, nutrias, carpinchos y gaviotas, que rogamos no molestar.

Tomando la costanera hacia Orense, y el faro como referencia del «Km 0», son 20 km. los que nos separan de nuestro destino. Al finalizar el camino costero, se encuentra un monolito con una cruz que marca el inicio del segundo salto, donde debemos bajar a la playa y continuar el camino en 4×4, areneros o cuatriciclos. A los que les gustan los desafíos y las aventuras, lo podrán hacer a pié.

Es así, que debemos atravesar la línea de médanos para encontrarnos con un paisaje soñado. Un pequeño hilo de agua que baja desde las dunas (en épocas de lluvias) o un camino de piedras rodantes que los desbordes empujan hacia la playa, darán cuenta que llegaron, ya que, además de vehículos estacionados, por sobre los médanos, no es raro ver las velas o “barriletes” de kitesurf.

El mejor premio son las fotografías para sus cuadros, así que no olviden sus cámaras. Se puede llevar el kayak, ya que es muy fácil remar en sus aguas, acampar en sus orillas y programar el día llevando el almuerzo. Los más chicos podrán pescar con líneas de mano o cañas mojarreras, con pequeños anzuelos y lombriz de carnada. Las mojarras y pequeños pejerreyes son los protagonistas de esta divertida pesca.

A centímetros de la orilla, la laguna solía tener un metro de profundidad, llegando a más de dos metros en su centro, en su máximo esplendor. Una gran belleza natural, y un paisaje que es cortado por la línea verde que se observa del otro lado (las últimas manifestaciones del bosque). Cabe destacar que esta laguna es alimentada por el agua de lluvia que baja desde los campos, y del vivero, y por los desbordes de lagunas más grandes.

La laguna hoy:

Al escribir esta nota, hemos hecho una visita, encontrándonos con la laguna notablemente reducida a causa de las pocas lluvias. En este momento la población de peces es casi nula y la posibilidad de remar en ella, son escasas.

Los invito a estar alertas ya que con las primeras precipitaciones abundantes, la laguna recuperará su belleza y su encanto, y los peces regresarán a través de los arroyitos que la conectan a otras lagunas mayores, como «La Arenera». (Otra Claromecosa).

Lleven bolsas. No sólo para traer los caracoles y piedras con formas extrañas que servirán de recuerdo de este magnífico lugar, sino también para traer de regreso la basura.

La laguna escondida, joya de nuestras costas, necesita del máximo cuidado para que siga siendo precisamente eso: un tesoro para los ojos.

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